miércoles, 30 de julio de 2008

Para despedirme

Compañeros poetas,
tomando en cuenta los últimos suceso
en la poesía, quisiera preguntar
me urge,
¿qué tipo de adjetivos se deben usar
para hacer el poema de un barco
sin que se haga sentimental, fuera de la vanguardia
o evidente panfleto,
si debo usar palabras como
Flota Cubana de Pesca y
«Playa Girón»?

Compañeros de música,
tomando en cuenta esas politonales
y audaces canciones, quisiera preguntar
me urge,
¿qué tipo de armonía se debe usar
para hacer la canción de este barco
con hombres de poca niñez, hombres y solamente
hombres sobre cubierta,
hombres negros y rojos y azules,
los hombres que pueblan el «Playa Girón»?

Compañeros de historia,
tomando en cuenta lo implacable
que debe ser la verdad, quisiera preguntar
me urge tanto,
¿qué debiera decir, qué fronteras debo respetar?
Si alguien roba comida
y después da la vida, ¿qué hacer?
¿Hasta donde debemos practicar las verdades?
¿Hasta donde sabemos?
Que escriban, pues, la historia, su historia,
los hombres del «Playa Girón»

martes, 10 de junio de 2008

Viejito canturrón

Llevo alrededor de tres semanas en Toma de Facultad. Tanto así que el Pai también está "en toma".

Volví a la modalidad de peatona, esa que toma dos micros para llegar a su Facultad, esa que tiene que cargar la Bip! y que se va mirando a la gente durante el camino. No me molesta ser peatona, al contrario, lo disfruto...Si bien es más cómodo ir en al auto, en él me pierdo de las historias que, justamente, son las que le dan vida a mi día. En la micro conozco gente, comparto sonrisas, veo cómo a veces el chofer insulta y cómo la gente cambia su actitud al entrar a la Micro.

Y así fue, como peatona, que conocí a este Viejito. Iba ensimismada en la 104, última micro que me deja en la entrada de "Las Palmeras", cuando comencé a escuchar una voz que entonaba a Leo Dan. Era una voz añosa, afinada, con un toque de nostalgia y locura. Mi atención se centró en la canción y me dediqué a buscar de dónde provenía. El dueño de esa voz era un viejito canoso y delgado, quien se subió a la micro cargando una mochila amarilla. Tenía el pelo largo, usaba una boina de polar, unos jeans, una polera y una chaqueta a cuadros. En sus manos llevaba un diminuto canastillo de mimbre con un par de monedas de cien pesos. No pedía plata, la idea estaba implícita. El caballero sólo cantaba y se paseaba por el pasillo de la micro. La gente ponía monedas en su canastillo y el viejo pausaba su canción unos segundos, para decir humildemente "Gracias". Entonó a Feliciano, a Emanuel, a Sandro y a Leo Dan. ENtre canciones, hablaba para sí: "Le toca al Feliciano".

En su voz había un dejo de pena, de abandono, de años pasados, de vivencias enmarañadas y de noches en la calle. Pero tenía una sonrisa amplia y unos ojos brillantes. Cuando lo ví, sentí ganas de llorar, mas no de pena, sino que una mezcla de emociones. Sentí que de sus canciones, emergía yo, emergíamos todos. Nuestros olvidos, nuestros años, nuestra vida.

Pero el viejito canturrón sólo cantaba, daba las gracias para luego contar cuántas monedas pudo conseguir gracias a sus cánticos.

Al caballero lo he visto dos veces, repite el mismo ritual, la gente siempre lo mira con compasión. Nos fundimos todos en un ritual de lástima, nostalgia y recuerdos. Pero, ¿Qué va a saber el viejito de todas estas cosas? El caballero sólo canta, canta, cuenta sus monedas y se baja, feliz. Se baja con sus años, sus nostalgias y su pasado incógnito.

miércoles, 16 de enero de 2008

Atrapada en la cabeza (escrito entre año 2006 y 2007)

Hoy tengo la extraña sensación que estoy encerrada en mi cabeza, en esa pequeña superficie amurallada por calcificaciones redondeadas....Es curioso, quizás anormal y hasta con dejo de patético.....Pero, ¿Qué quieren que le haga? Si realmente percibo que yo, Javiera María Ramos Basso, proyecto absurdo de psicóloga, está aprisionada dentro de 60 cm de diámetro (sí, tengo la cabeza amplia, por no decir otra cosa un tanto despectiva)...
La sensación de estar encerrada no me agrada, yo tengo la tendencia a asociarme con el viento, pues siento que estoy en todos los lugares a la vez, que en razón de segundos me transporto de Chile a Macondo, de Macondo a Roma, de Roma a Marruecos, de Marruecos a Lesotho, de Lesotho a Lituania, de Lituania a Amsterdam, de Amsterdam a Yungay, de Yungay a Pellaifa, de Pellaifa a mi hermana, de mi hermana a la Universidad.....así, como una cadena interminable....en todos los sitios y en uno a la vez.....
Ahora no puedo, ¡estoy encerrada en mi cabeza! Estoy sentada frente al computador, inmóvil, esperando que se imprima un trabajo...Demasiado tangible para mi gusto....

¿Cómo salir de mi cabeza? ¿A alguien se le ocurre algo? Bienvenidas sean las propuestas....sólo sáquenme de mi cabeza, ¡por favor!

miércoles, 9 de enero de 2008

Antes que lo (quiera, obligue a) olvide(r)

Escribo esto, digito, tipeo, redacto, plasmo, grabo, grito, lloro, pienso, dibujo, esculpo, mascullo, murmuro, digo, planteo, incrusto, quemo, grabo a fuego, tatúo

Escribo esto antes que la demencia me arrebate la historia. Y grabo a fuego:

Te quiero mucho.