miércoles, 4 de julio de 2007

Cosas de la vida

"Laura abrió los ojos, viendo puramente la oscuridad de un conducto que
parecía ser eterno...emitió un quejido que se perdió en el silencio. Una fuerza
externa la lanzó hacia adelante, viendo cómo frente a sí aparecía una luz que
parecía indicar un mundo nuevo. ¿Estaría lista para lo que vendría?. "


La vida es curiosa, intrigante, imperfecta. Sin embargo, es en su imperfección donde se haya oculto el mecanismo más perfecto, aquel mecanismo que ni siquiera un relojero suizo ha sido capaz de emular. La cita que puse en un comienzo, más bien no es una cita, es de un cuento que cierta vez escribí. Ese cuento habla de la vida, de la vida como un contínuo, como esa constante ganancia de energía que, como un científico diría: "Se transforma, pero jamás se pierde". El asunto es que trata de una existencia que cesó en la materialidad para adentrarse en un conducto húmedo que lo condujo nuevamente a las manos de un doctor que esperaba recibirla desde las entrañas de una madre.Recuerdo ese cuento en este momento, más allá de la idea del contínuo, por el hecho de la vida misma como mantención: unos se van y otros llegan.El viernes que acaba de pasar falleció mi abuela, mi Güeli. Murió tranquila, amada, cuidada. Sin embargo queda la egoísta tristeza, aquella que nos hace aferrarnos de nuestros muertos queridos sin dejarlos partir. Pienso todo el día en ella, las tardes se hacen complejas.Pero más allá de todo lo que sienta, la idea va en otra dirección. Hace un par de horas, a mi celular llega un mensaje que dice algo más o menos así: "Javi, acaba de nacer Pablito". Pablito, el tan esperado Pablito. Él es hijo de dos compañeros de curso muy queridos: mi "hémana" Lis y su novio y amigo mío Ron. Del otro lado del teléfono, el aún shockeado papá me contaba cuánto pesó al nacer, cómo era físicamente y cómo estaba la madre.Al cortar el teléfono, pensé en mi abuelita, en mi abuelita y en Pablito. Ese extraño mecanismo del vivir que es capaz de producir el descanso de quienes ya han conocido mucho para llevar a la acción a aquellos deseosos por conocer. Vida por vida, sin intención de sacrificio, sino más bien de natural sucesión. Y la tristeza y la alegría se confunden, se hacen una sola.Pero Pablito nació y mi abuelita descansa. Son dos grandes cambios, dos grandes cambios de los cuales uno debe saber adaptarse. Aceptar que mi abuelita está en otra etapa y recibir con los brazos abiertos a esta nueva criatura maravillosa. ¡Bienvenido al mundo, Pablito!

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