martes, 10 de julio de 2007

La última bocanada

Sentado sobre el colchón, fumaba su cigarrillo en silencio, inmerso en su particular e intrincado universo de ensoñaciones y despedidas.

Faltaba poco para la última bocanada.

De la ranura que dejaban las viejas cortinas, un rayo de luna iba directo hacia él, mostrándome de ese modo su espalda ancha y desnuda que, como muro, se imponía ante mí.

Yo, recostada sobre mis manos, lo miraba en silencio. Veía cómo el humo del cigarrillo emergía por sobre su cabeza...Yo sólo pensaba: "Falta poco para la última bocanada"

Esa noche el silencio era el dominante. Las palabras simplemente no existieron. Desde un comienzo, donde se escuchaba sólo la respiración acelerada que se mezclaba con un poco frecuente quejido.

Y ahora se escuchaba simplemente el sonido del tabaco quemándose ante cada aspiración. Cierro los ojos por un momento, buscando que la mente quedase en blanco. Su eco reverberante se hacía molesto.

Dirijo mi mano hacia la almohada, presintiendo que ya era la hora.

Y así fue. La última bocanada.

Y de la almohada surje una pistola que lo apunta, que aprieta el gatillo y de la cual la bala que surge se incrusta en el cráneo de mi fumador.

...Lo lamento, pero era la última bocanada...

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