jueves, 22 de marzo de 2007

Pedazos de pensamiento a medianoche


Un Santiago que, día a día, se hace más amorfo. Se pierden sus lindes y ese sentido que, quizás, jamás tuvo.

Ahora Santiago es Transantiago y, con ello, individuos histéricos, agobiados, irritables. Se pierde la capacidad de raciocinio y explota, como una olla a presión, la parte irracional que cada ser humano posee. Y diariamente se escuchan gritos, peleas, señoras agobiadas de tanto ser sobajeadas por una masa amorfa.

Y los sujetos vuelven a encerrarse bajo sus límites corpóreos y el "otro" es olvidado. Ahora quien está al lado nuestro pareciera como si estuviese a kilómetros. Y en estas condiciones, ¿Quién es el marginado?¿El excluído?¿El incomunicado? Pareciese parte del pasado, percepción existente por el cambio de "foco", es olvidado en palabras, mas no en el alma de la sociedad.

Porque el marginado sigue doliendo, en el alma, y es una memoria que siempre tiene qué decir, pero no es escuchado.


Y ante eso, uno sólo quiere manejar....conducir hasta donde la bencina y las ganas de evasión te lleven. Porque la impotencia, es demasiada

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